Pushit

No es música de ascensores. No es fácil. No es lo que tenías ganas de escuchar. No es lo que tenías pensado. No es lo que esperas. No es parecido a nada. No es hijo de. Difícil decir padre de quién. Difícil digestión. Sonido espeso. Sonido contundente. Sonido. Sonido profundo. Entran en tu casa y desordenan. Al rato, sólo al cabo de un buen rato, ves que lo que han hecho ha sido arreglarlo todo.

Ahora está todo más claro. Lo que sobra se manifiesta. Lo que falta se hace notar. Lo que sientas cobra importancia. Lo que piensas, impotencia. Un pequeño oasis en definitiva.

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